Ruta Cádiz Misterios y leyendas (II) que recorre la ciudad contando algunos de los misterios y leyendas más destacados en Cádiz.
Una ciudad con más de 3.000 años de historia, tiene mucho que contar.
De todos los sucesos que han pasado a lo largo del tiempo, muchos no tienen una explicación lógica.
En esta ruta veremos algunos de ellos.
Puedes completar esta ruta con la Ruta Cádiz Misterios y leyendas (I)
1ª Parada: Ayuntamiento de Cádiz
Comenzamos la Ruta Cádiz Misterios y leyendas (II) en el Ayuntamiento.
El actual edificio del Ayuntamiento de Cádiz está construido por el arquitecto gaditano Torcuato Benjumeda.
Se encuentra en la plaza de San Juan de Dios.
Trabajadores de este lugar relatan los fenómenos paranormales que han vivido dentro de las paredes de este mítico edificio.

Varios trabajadores han relatado cómo han visto entes con capucha deambulando por los pasillos.
Olores en estancias vacías, oír la respiración de alguien en salas donde no hay nadie, o sonidos extraños. Luces que se encienden y apagan solas, ventanas que se abren sin que nadie las haya manipulado.
Hay quien señala que un archivero se suicidó en el edificio, y él podría estar deambulando por los pasillos.
Historias que ponen los pelos de punta.
2ª Parada: La Casa del Pirata
La siguiente parada de la Ruta Cádiz Misterios y leyendas (II) la hacemos en la Casa del Pirata.
En la Calle del Beato Diego, número 8 encontramos una bella casa, conocido como la Casa del Pirata.
Según cuenta la leyenda, un gaditano se fue a las Indias porque no tenía dinero para casarse con su enamorada, y volvió rico al haber actuado como pirata.
Al volver, se dio cuenta que su amada no se había casado y él le prometió que nunca volvería a irse a América.
Para que no sintiera añoranza del mar, la mujer hizo construir esta vivienda, con forma de barco.
En el siglo XVIII se construye esta casa en la que destacan sus vidrieras. Además tiene torres vigías.
El pirata escondió oro dentro de la casa, y una noche descubrió a unos ladrones que intentaban robarle y les mató.
La historia simplemente cuenta que fue una casa construida por un rico comerciante.

3ª Parada: Catacumbas del Beaterio
Siguiendo la Ruta Cádiz Misterios y leyendas (II) llegamos a las Catacumbas del Beaterio.
En el siglo XVII se construye en este lugar un beaterio bajo la Orden 3ª de San Francisco.
Aquí vivían 12 monjas en comunidad.
Este beaterio tenía capilla, sacristía, coro y panteón.
Este edificio fue desamortizado, en las desamortizaciones del trienio liberal entre los años 1820 y 1823.
El edificio fue derribado, pero se conservó el panteón.
Este panteón, las catacumbas del lugar, era sitio donde se enterraban a las monjas.
Se sabe que durante la Guerra Civil Española este lugar fue usado para que un grupo de vecinos se escondieran aquí.
Aún hoy pueden visitarse este enterramiento.

4ª Parada: Callejón del Tinte
Continuamos la Ruta Cádiz Misterios y leyendas (II) hasta el Callejón del Tinte.
En esta pequeña calle se apareció la muerte convertida en mujer.
Tres chavales en la oscuridad que la noche les daba, aprovechaban para rondar la zona, y si era posible acceder a algún local.
Durante varias noches vieron a una mujer vestida de negro.
La mujer se encontraba una de las noches rezando junto a una hornacina que había en la calle con la Virgen de los Remedios.
Uno de ellos decidió hablar con ella, y ante la negativa de los demás se quedó solo acercándose a ella.
Los otros dos amigos se marcharon hacia la plaza Mina.
Al ver que el amigo no regresaba, decidieron volver al callejón del Tinte.
Cuando llegaron se encontraron al amigo tumbado en la calle, muerto.
La mujer que vieron era la muerte, que llevaba varias noches rondando, esperando a encontrarle solo.

5ª Parada: Plaza del Mentidero
La última parada de la Ruta Cádiz Misterios y leyendas (II) la hacemos en la plaza del Mentidero.
Cuenta la leyenda, que llegó una familia a vivir a una casa de esta plaza.
Cuando se instaló en la casa había un cuadro de un payaso con la mano abierta.
A la mañana siguiente de instalarse, el padre de esta familia muere.
Con el duro golpe que sufrió la familia, nadie se percató que el cuadro del payaso había cambiado, y ahora tenía uno de los dedos cerrado.

A los pocos días fallece la madre, y el cuadro volvió a cambiar.
Ahora la mano solo tenía tres dedos extendidos.
Y así poco a poco fueron muriendo todos los miembros de la familia, y el payaso iba cerrando sus dedos.
Cuando solo quedaba uno, la casa sufrió un incendio y el único miembro que quedaba vivo pereció en este incendio.
Los bomberos solo pudieron rescatar un cuadro de un payaso, con la palma de la mano extendida.