Ruta Leyendas Cuenca (I)

Ruta Leyendas Cuenca (I) que recorre algunas de las leyendas más famosas que se cuentan de la ciudad de Cuenca.

Esta ruta se completa con la Ruta Leyendas Cuenca (II) en la que se nos cuenta un puñado de leyendas más.

¿Te atreves hacer esta ruta de noche?


1ª Parada: Ermita de las Angustias

Comenzamos la Ruta Leyendas Cuenca (I) en la Ermita de las Angustias.

Ermita de Nuestra Señora de las Angustias, Cuenca
Ermita de Nuestra Señora de las Angustias, Cuenca – Xoan de Pez (CC BY-SA 3.0)

En este lugar vamos a contar dos historias.

Ambas podrían tener relación.

Por un lado, en el lugar donde nos encontramos, desde lo alto de las rocas que rodean a la ermita eran despeñados los condenados por distintos motivos.

Por ejemplo los condenados por la inquisición o lo que habían inclumplido algunas de las normas de la ciudad.

Desde este lugar se oyen lamentos de reos despenándose.

¿Lo escuchas?

Por otro lado, en la plazoleta donde se encuentra la ermita vemos una fuente, conocida popularmente como la Fuente de los Suspiros.

Una noche iba un joven a encontrarse con su amada en las inmediaciones de esta fuente.

Cuando iba acercándose empezó a oír lamentos, y según se acercaba más vio unas sombras que llegaban sollozando hasta la fuente.

El joven, muerto de miedo, corrió todo lo que pudo para alejarse de allí.

Como le podía la curiosidad, pidió a unos amigos que fueran con él a la siguiente noche hasta el lugar y ver qué ocurría.

Cuando dieron las 12 de la noche, un grupo de sombras llegó lamentándose hasta la fuente, donde bebían y volvían a marcharse.

Estuvieron viendo estas siniestras sombras hasta que las campanas dieron la 1.

La noticia de lo que estos jóvenes habían visto se extendió por toda la ciudad, y hubo opiniones de todo tipo.

Se dijo que serían las almas de los despeñados en este lugar, que no habían encontrado el perdón, y llegaban aquí para beber y calmar su sed de justicia.

¿Vendrías a las 12 a intentar verlas?


2ª Parada: Cruz del Diablo

La siguiente parada de la Ruta Leyendas Cuenca (I) la hacemos en la Cruz del Diablo.

La cruz del Diablo, Cuenca
La cruz del Diablo, Cuenca – Ramonpeco (CC BY-SA 3.0)

Cuenta la leyenda que había un joven conquistador en la ciudad, llamado Diego, y que no había ninguna joven que se le resistiese.

Pero llegó a Cuenca una bella joven llamada Diana, de la que todos los hombres de la ciudad estaban prendados.

Y Diego intentó por todos los medios acercarse a ella, pero siempre era rechazado.

Un día Diana le mandó un mensaje donde le decía que la noche de los difuntos sería suya en el paraje de las Angustias.

Al encontrarse ambos empezaron a besarse.

Diego introdujo la mano bajo la falda de Diana y descubrió que la joven no tenía piernas, si no dos patas de macho cabrío.

Diego descubrió que no era la joven bella que él pensaba, si no que se trataba del mismo diablo.

Salió despavorido y se fue a refugiar en el convento de los Franciscanos Descalzos, pero al llegar a la altura de la cruz Diego notó un zarpazo en el hombro, que dejó una marca en la cruz.

En ese momento se vio un relámpago, y el diablo desapareció.

Se cuenta que Diego ingresó en el convento de los Franciscanos y nunca volvió a salir.


3ª Parada: Iglesia de San Nicolás

Siguiendo la Ruta Leyendas Cuenca (I) llegamos a la Iglesia de San Nicolás.

Iglesia de San Nicolás, Cuenca
Iglesia de San Nicolás, Cuenca – Enrique Íñiguez Rodríguez (Qoan) (CC BY-SA 3.0)

En Cuenca siempre se ha tenido mucha devoción a San Nicolás.

La actual plaza de San Nicolás, donde se encuentra la iglesia, se llamaba la Plaza de las tres gracias.

Según cuenta la tradición, tenías que ir a misa a San Nicolás durante tres lunes seguidos y pedir tres gracias o deseos.

Había que hacer el camino de ida y vuelta hasta la iglesia en silencio y pasado este tiempo una de las tres peticiones te sería concedida.

Tres mujeres decidieron emprender el camino al santo para que curase a sus hijos enfermos.

Una cuarta mujer se une a ellas, para que San Nicolás curase a su hija enferma de viruela.

En el último viaje, esta cuarta mujer se puso a increpar a las otras, insultándoles, riéndose de ellas por creerse que el santo sanaría a sus hijos.

Ella se lo había inventado todo.

Pasaron unas semanas y los hijos de las tres amigas mejoraron, pero la hija de la cuarta, que hasta entonces había estado sana, enfermó gravemente de viruela.


4ª Parada: Torre de Mangana

La última parada en la Ruta Leyendas Cuenca (I) la hacemos en la Torre de Mangana.

Torre de Mangana, Cuenca
Torre de Mangana, Cuenca – Turol Jones (CC BY 2.0)

Una tarde al anochecer, comenzaron a escucharse ruidos extraños en los alrededores de esta torre. Gritos de mujer y otros sonidos irreconocibles.

Un joven intrépido se acercó al lugar para ver qué estaba sucediendo.

Comprobó que había un grupo de mujeres vestidas de negro bailando en círculo.

Una de ellas le sorprendió, y le lanzó una luz cegadora. El joven se despertó al día siguiente a la puerta de su casa sin saber qué había pasado.

Comenzó a extenderse el miedo por la ciudad.

Nadie quería estar al anochecer en la calle y menos en las inmediaciones de la Torre de Mangana.

Una noche los alaridos eran ensordecedores. Todo el barrio estaba muerto de miedo.

Al día siguiente todos los animales estaban muertos en sus corrales.

Los vecinos empezaron a sospechar de dos mujeres del barrio, que hacían pócimas amorosas.

Ambas fueron denunciadas a la inquisición, pero cuando llegaron los inquisidores habían desparecido.

En el barrio de San Miguel fueron acaeciendo diferentes hechos de desapariciones y muertes extrañas.

De todo esto se echaba la culpa a las brujas de Mangana.

¿Leyenda o realidad?


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