Ruta Leyendas Cuenca (II)

Ruta Leyendas Cuenca (II) que recorre algunas de las leyendas más famosas que se cuentan de la ciudad de Cuenca.

Esta ruta se completa con la Ruta Leyendas Cuenca (I) en la que se nos cuenta un puñado de leyendas más.

¿Te atreves hacer esta ruta de noche?


1ª Parada: Iglesia de San Pedro

Comenzamos la Ruta Leyendas Cuenca (II) en la Iglesia de San Pedro.

Iglesia de San Pedro, Cuenca
Iglesia de San Pedro, Cuenca – Enrique Íñiguez Rodríguez (Qoan) (CC BY-SA 3.0)

Se desconoce la fecha exacta de la construcción de esta iglesia, pero debió acontecer poco después de que las tropas del rey Alfonso VIII conquistaran la ciudad de Cuenca en el año 1177.

Se construyó sobre una antigua mezquita.

Un templo con tantos siglos de historia acumula leyendas a sus espaldas.

En diversas remodelaciones y reconstrucciones han ido apareciendo diferentes tumbas y objetos de lo más variado.

Pero hoy vamos a hablar de la historia de la Beata de Villar de Águila.

Villar de Águila es una pequeña localidad de Cuenca, perteneciente al municipio de Torrejoncillo del Rey. Cuenta con una población de unos 30 habitantes.

Pero los hechos que vamos a relatar ocurrieron en el siglo XVIII.

Una humilde mujer de Villar de Águila llamada María Herraiz comenzó a asegurar que ella era la elegida por Jesucristo para una importante misión.

Jesucristo y la Virgen María habitaban en su pecho, decía.

Comenzó a ser venerada, e incluso era llevada en procesión.

El caso empezó a ser de interés para distintos investigadores, y finalmente intervino la Inquisición.

El veredicto del Tribunal de la Inquisición fue acusarla de fraude, ya que ella no era apta para tal don.

Su castigo consistió en que fuese recluida en una prisión hasta su muerte, después sería paseada sobre un burro para posteriormente ser quemada.

Pero la pena no sería solo para ella, el sacerdote de Villar de Águila y unos frailes que habían defendido a este mujer, serían desterrados a Filipinas.

María Herraiz falleció poco tiempo después, y todo ocurrió tal y como dictó la sentencia.

Su cadáver se paseó en burro y quemado.

Y para que todo el mundo recordara lo que había pasado, fue enterrada en los escalones de esta iglesia de San Pedro para que fuera pisada y así expiar su culpa.


2ª Parada: Cristo del Pasadizo

Cristo del Pasadizo, Cuenca
Cristo del Pasadizo, Cuenca – Santiago López-Pastor (CC BY-SA 2.0)

La siguiente parada en la Ruta Leyendas Cuenca (II) la hacemos en el Cristo del Pasadizo.

Si nos encontramos en el lugar sobre las 12 de la noche es posible que nos encontremos con la protagonista de este hecho.

En Cuenca había dos jóvenes enamorados, Julián y Angustias.

El padre de Angustias no veía con buenos ojos esta relación, ya que Julián era de una posición inferior.

Para acumular fortuna y poder casarse con su amada, Julián partió hacía la guerra en Italia.

Antes de irse juraron amarse ante el Cristo del Pasadizo.

Pasado el tiempo no se sabía nada de Julián, por lo que Angustias comenzó a ser pretendida por otro joven, Lesmes.

A los dos años Julián volvió a Cuenca enriquecido.

Al encontrarse que Angustias era pretendida por Lesmes, decidió batirse en duelo con él.

En un momento de la batalla Julián tropezó, lo que Lesmes aprovechó para darle un golpe certero.

Viendo lo que había hecho, Lesmes quiso huir subiéndose a las almenas, con la mala suerte de resbalar, caer, y morir en dicha caída.

Angustias, al ver que sus dos amantes habían muerto, decidió recluirse en el convento de las Petras y no salir más.

Pero cada noche, a las 12, sale al Cristo del Pasadizo para rezar por el alma de Julián.


3ª Parada: Catedral

Siguiendo la Ruta Leyendas Cuenca (II) llegamos a la Catedral de Santa María y San Julián.

Catedral de Cuenca
Catedral de Cuenca – Der pepe (CC BY-SA 3.0)

Si hay un lugar en Cuenca plagado de historias y leyendas, es la Catedral.

Nostradamus predijo el todo el que se encontrara en el interior de esta catedral cuando llegue el fin del mundo obtendrá la salvación.

Se cree que la Catedral de Santa María y San Julián albergó durante un tiempo el Santo Grial, e incluso hay una teoría de que la Santa Copa sigue enterrada en los muros de este edificio.

Esta teoría se sustenta en la vinculación del templo con la Orden de los Templarios, por lo que debió ser construida para albergar algo grande, y qué hay más grande para el cristianismo que el Santo Grial.

Constanza de Aragón, hija del rey Jaime I, se encontraba enferma. Se le apareció en sueños San Julián, patrón de Cuenca, y le dijo que se viajaba hasta la Catedral de Cuenca y recogía una cesta que allí había sanaría. La cesta simboliza el Santo Grial. Así lo hizo, y recobró la salud. En su honor, el que luego fue su marido, Federico II, sufragó una de las remodelaciones del templo.

También se habla de que el nombre de Cuenca proviene de Conca, Concha, y que en realidad el Apóstol Santiago cuando vino a la península al lugar donde quería llegar era a esta ciudad.

En la arquitectura del templo encontramos también mucha simbología. El número 12, un número mágico, se repite constantemente en la iconografía de la Catedral.

Manto de luz

Y para terminar, hablamos del ‘Manto de luz‘, que se produce entre los días 19 al 22 de mayo y entre el 25 y el 28 de julio (33 días antes y 33 días después del solsticio de verano).

En estos días el sol alcanza una determinada declinación, y hace que los rayos penetren y caigan sobre el arca donde se encuentran los restos de San Julián.

La luz que entra por las vidrieras incide en el cuadro Resurrección de Cristo, marcando un simbolismo importante.


4ª Parada: Casa de la Sirena

La última parada en la Ruta Leyendas Cuenca (II) la hacemos en la Casa de la Sirena.

Casas Colgadas, Cuenca
Casas Colgadas, Cuenca – Håkan Svensson (Xauxa) (CC BY-SA 3.0)

Es una de las tres Casas Colgadas que todavía se mantienen en Cuenca.

Para la historia que vamos a detallar, tenemos que trasladarlos al siglo XIV.

El entonces infante Enrique de Trastámara llega a Cuenca para agradecer a los conquenses su apoyo en las guerras con su hermano Pedro, Pedro El Cruel.

Al pasear por las calles de Cuenca se encuentra con una joven doncella llamada Catalina.

Catalina es hermosa, y Enrique queda prendado de ella.

Durante el tiempo que Enrique pasa en Cuenca, Catalina está con él, lo que hace finalmente que la joven quede embarazada.

Enrique tiene que marchar a la guerra con su hermano, y pide que Catalina se quede recluida en casa, y nada se sepa en Cuenca de su embarazo.

En el tiempo que Enrique está fuera, mata a su hermano Pedro, lo que hace que se convierta en el rey Enrique II de Castilla.

Con todo lo que el jaleo de ser rey, olvida que en Cuenca había dejado Catalina y a su hijo, así que se casó con Juana y tuvo otro hijo.

Una noche se le acerca un adivino y le dice que lo mismo que él ha hecho con su hermano, le puede pasar a su hijo, y morir a manos de su hermano.

En ese momento se acuerda del hijo que tiene en Cuenca, y ante el temor de que su hijo muriese a manos del pequeño conquense, mandó matarlo.

Catalina lloró desconsolada por la muerte de su hijo, y su llanto se oía desde su casa de La Sirena.

Una noche, tal era su desesperación, que se arrojó a la Hoz del Huércar.

Pero el llanto de Catalina sigue oyéndose desde su casa, y los vecinos lo escuchan por la noche.


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